Como en el resto de la región, las primeras reformas al Ministerio Público de Colombia buscaron romper con su diseño organizacional tradicional, que era un “reflejo” del de los tribunales. El objetivo era orientar el trabajo de las fiscalías hacia sus funciones propias, como la investigación criminal, el impacto en los fenómenos delictivos y la tutela de las víctimas.

Sin embargo, a más de dos décadas de esas reformas, sigue abierta una pregunta central: en qué medida esos modelos de gestión están efectivamente al servicio de una política de persecución penal más eficaz, capaz de cumplir con los objetivos de controlar la criminalidad y tutelar los intereses de las víctimas. Para conversar sobre estos desafíos, conversamos con Ángela Buitrago, ex fiscal delegada ante la Corte Suprema, ex Ministra de Justicia y Derecho pero, como ella misma nos pidió que la presentemos, antes que nada, docente.

Entrevista publicada en la Revista Sistemas Judiciales Nº26, edición dedicada a los Modelos de Gestión de los Ministerios Públicos Fiscales.