INECIP en los medios

El Tute, compañero de aventuras

Baigún es el primer nombre imprescindible para hablar de lucha contra criminalidad económica.

27 May 2020

Por Nicolás Macchione para El cohete a la luna

BAigún es el primero de los nombres imprescindibles, si vamos a hablar de lucha contra  la criminalidad económica. Así quisiera comenzar nuestra propuesta. La idea es la siguiente: mientras los tiempos nos lo permitan, tratar con cierto grado de periodicidad escritos que nos hagan pensar el hoy desde algunos aportes de lo generado por la prevención y la persecución de la criminalidad económica.

Tute, como le decimos, sin lugar a dudas era uno de esos profesores que no pueden ser definidos como un conjunto de ideas, sino como una vida pensante, y por tal es de esas personas que debemos emular. Por ello hoy lo tomaremos como referente.

Creo que sirve esa caracterización, no solo porque hace a la idea de Tute, sino porque es lo que me gustaría comenzar a delinear a futuro. Esta sección no es más que un proceso. Esto no obsta a que los análisis  de la realidad que plantearemos vendrán desde la mirada de nuestras ideas. Las ideas no se dejan, pero no son acabadas y como tal irán siendo modificadas por lo que ocurre día a día y sobre todo por pequeños aportes de autores que iremos vinculando con la criminalidad económica.

Siguiendo con Tute podríamos decir que nuestras ideas pueden mutar como Tute mutó sus análisis. Creo que eso lo hace imprescindible. Y perdón que repita tanto, pero si vamos a hablar de criminalidad económica y si a ella la vamos a presentar como un modelo de negocios, Tute fue el mejor. Así podemos contar que tuvo la dicha de explicar Foucault y discernir algunas cuestiones cuando aún el francés no había sido ni siquiera nombrado en las facultades de sociología de por aquí. Así ya tomaba argumentos sobre Alienación de los Cuerpos en los ’70 y utilizó los aportes de Foucault para hablarnos de responsabilidad de persona jurídica. Justamente esta, luego de 40 años, fue una de sus batallas ganadas. Precisamente en el año 2011 el artículo 313 del Código Penal receptó la punibilidad de las personas jurídicas.

Otra gran batalla de Baigún fue algo que parece obvio ahora, pero antes no lo era. Así se logró imponer la idea de que la criminalidad económica produce daño social, y que ello es la génesis de la desigualdad social.

Desconocemos a ciencia cierta si estas ideas vinieron de lecturas, o desde la impotencia de observar la desigualdad en las entrañas de nuestra región, eso que nace de la empatía con los que menos tienen. Cierto es que un joven de 17 años viniendo a CABA desde La Pampa con solo uno de sus hermanos, debe haber significado un shock de preguntas, pero insistimos que desconocemos los motivos.

Si contamos otras batallas, no alcanzarían las páginas del largo recorrido hacia la luna, pero para resumir no cabe duda de que todas fueron desde los derechos humanos, y tanto la lucha por el respeto a las garantías constitucionales, como el firme objetivo de eliminar la desigualdad social fueron su motivación.

Quitando las enseñanzas de las batallas, Tute dejó también preguntas. Debo admitir que algunas no tienen que ver con la academia. Por ejemplo, ¿de dónde viene esa militancia que lo llevó en el ’45, mientras cursaba sus estudios, a luchar contra la propagación del nazismo en la Argentina? ¿Cómo se forjo un hombre que terminó preso en el ’69, que en los ’70 patrocinó a familias de desaparecidos, que en los ’80 comenzó a tejer la investigación por el robo y apropiación de niñxs en la dictadura?

Además dejó recuerdos, cuento el primero. Reunión en Rosario, octubre del año 2009, Tute era el menos joven –diría él—. En la reunión estaban Alberto Binder, Cristina Caamaño, Patricia Cóppola y otrxs tantos progresistas del derecho. Luego de presentaciones y estrategias para el futuro de los presentes mientras el viejo —como le decíamos cariñosamente— escuchaba a todxs con esa generosidad que solo los grandes tienen, a unas tres horas de comenzada la reunión Binder preguntó:

—¿Vos qué opinas, Tute?

—Lo único para agregar es que son las diez de la noche y llevamos tres horas hablando. Vamos a comer que los jóvenes tenemos ganas de divertirnos.

Todos reímos, pero él siguió serio. Preguntó por qué nos reíamos, y añadió: “Chicos, ya saben a qué nos dedicamos y qué tenemos que hacer, pero con el estómago vacío y sin divertirnos no vamos a poder hacer nada”.

Para ser sincero yo era medio (t)osco, de los que pensaban que lo único que servía era salir a reprimir el mercado de divisas a puro allanamiento en la City, pero con el tiempo me di cuenta de que en ese recuerdo estaba otra enseñanza de Tute. Observar como hizo en ese momento para dejar sus zapatos y ponerse en nuestras zapatillas –los más jóvenes de la reunión— y como aclaró la importancia de la empatía, lo colectivo y de una máxima que mi ansiedad no permitía ver, que con hambre no se puede luchar. Ese es Tute.

Por estas enseñanzas Tute fue elegido para encabezar esta lista de sílabas. Costó dejar otros “BA” de lado. Costó. No solo por los gustos personales que forjaron mis primeros años universitarios (¡BAkunin!), sino porque hablar de criminalidad económica y dejar de lado a BAsualdo, obliga a relacionarlos.

Todos los libros y análisis de Eduardo Basualdo son buenos para pensar la materia, sobre todo la fuga de capital, ahora se me viene a la cabeza Estudios de la historia económica argentina. Justamente, si transitamos ese libro con la mirada Baigún, nos daremos cuenta de que la oligarquía de hace 140 años, la misma que forjó el conservadurismo ante los embates del progresismo latinoamericano de la época, hoy se esconde bajo la diversificación de negocios.

Además ese libro permite analizar el ahora. Por ejemplo nombra al ex director de la AFI como una de las 20 personas físicas que más fugó divisas durante la crisis de 2001. Gustavo Arribas está en el listado debajo de por ejemplo Pérez Companc, Escasany, Frávega, Blanco Villegas y otros. Tute diría que quizá no puede ser explicado desde su capacidad contributiva y patrimonio declarado ese año, pero sí podría ser explicado por la riqueza de amigos multimillonarios que están ocultos en tal listado. Eso enseñó Tute al explicar los testaferros y el lavado de activos.

¿Qué diría Tute del actual gobierno? No lo sé. Seguramente falta algún tiempo para que podamos analizar si hay una real voluntad en la lucha para la prevención y persecución de la criminalidad económica, pero si se observa que la actual directora de la AFI estuvo al lado de Tute en aquella reunión de 2009, que no aparece en listas de personas que fugan capital, y que dio transparencia a los actos del gobierno más oscuros de la historia argentina, podemos ilusionarnos un poquito.

Volviendo a Baigún, no basta contar que en los ’90 fue desplazado del Banco Central por González Fraga —el amigo de Vicentin—, que en el 2000 propagaba la querella contra el Estado para eliminar los abusos del mercado, por eso volverá en alguna nueva entrega. Por ahora solo diremos que en esta década sigue haciendo de las suyas, porque como dice Pedro Biscay: “Tute sigue siendo un compañero de aventuras”.

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